Wed 13 Feb 2008
Marketing de Democracia: gran riesgo
Posted by JCortell under Filosofía , General , Sociedad y políticaNo me refiero a las campañas publicitarias de los partidos polÃticos (que, por cierto, suelen ser penosas en casi cualquier caso… lo cual demuestra que igual que en las campañas de detergentes, intentan llegar a todos, asumiendo que el “común denominador” es realmente bajo, y aunque asà lo sea, no hacen nada por elevarlo).
Me refiero a las propuestas de “fomentar la participación en democracia mediante el marketing”. O sea, que la gente vote cada 4 años (a eso le llaman participación) a un reducido, impermeable y endogámico grupúsculo de lameculos prepotentes (a eso le llaman democracia) gracias a publicidad a saco, lavado de cerebro mediático, y propaganda (a eso le llaman marketing).
Cuando John Quelch y Katherine Jocz de la Harvard Business School explican el concepto en su libro “Greater Good: How Good Marketing Makes for Better Democracy” parece tener sentido, pero es muy importante mantener en mente los grandes peligros de este enfoque: restricción del debate, uniformidad de mensaje y pensamiento, “normalización” de las opciones polÃticas, enquilosamiento del proceso “participativo”… y al final, lo que se deja entreveer en sus propias palabras, exclusión de todo el que se salga de dicha norma (como cuando dicen que el consumidor/votante que no participa se convierte en un cÃnico… ¡como si esto fuese malo!).
A parte de ofendernos a los cÃnicos, creo que esta gente es el máximo exponente del gran riesgo de la maquinaria Marketing+PolÃtica, de los medios y la globalización, de la uniformidad de pensamiento…
One Response to “Marketing de Democracia: gran riesgo”
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February 13th, 2008 at 6:50 pm
Estoy leyendo “PolÃticos, los nuevos amos†de Francisco Rubiales y está lleno de perlas, como las que cito más abajo, que desgrana sin pelos en la lengua. No es que me esté sorprenda el mensaje, si acaso la cruda claridad con que expresa, lo que yo creo que ya sabemos muchos y gritamos pocos. Jorge, te leo muy de tanto en tanto, pero tu dosis de sana mala leche siempre me reconforta, a ver si salpica y se va contagiando y cada vez gritan más el personal.
Estoy expectante a ver los resultados de estas generales, si el voto en blanco, el nulo y la abstención no siguen creciendo, creo que me voy a comprar toda la colección de Milo Manara, y otros cómics de mi juventud y voy a dejar de seguir la realidad por un tiempo.
A alguien se le ocurre cómo se podrÃa hacer campaña “marketing†por el voto en blanco.
http://www.votoenblanco.com/index.php?action=article&numero=1966
Citas de “PolÃticos, los nuevos amosâ€:
[…] El comportamiento de los partidos constituye una paradoja lacerante con inquietantes matices de esquizofrenia polÃtica. DeberÃan ser resortes de progreso y se convierten en rémoras tozudas que lo impiden. Valoran más la fidelidad, la lealtad y la disciplina en sus filas que el acierto, la crÃtica, el conocimiento y la creatividad. Conscientes de sus privilegios y de sus ventajas, en lugar de conectar con los ciudadanos construyen muros defensivos que les aÃslan y alienan. Defienden la democracia como sistema, pero en sus aparatos practican, a nivel interno, la dictadura y el verticalismo. Mantienen en el poder a viejos elefantes amortizados y cierran el paso a los jóvenes que empujan desde la crÃtica y la renovación. Se empeñan en mantener con la oposición una dialéctica de peleas barriobajeras, cuando la sociedad les demanda lo contrario: cooperación y armonÃa en la defensa del bien común. Han aprendido a olvidar las promesas electorales con alarmante frivolidad. Realizan análisis bastardos que, en lugar de reconocer errores e incapacidades, entonan falsos >. En modo alguno están dispuestos a admitir que, gestionada de esa manera, la democracia ya no es democracia y está cada dÃa más enferma, desprestigiada, secuestrada y alejada de los ciudadanos.
[…] El exceso de poder de los partidos desequilibra la sociedad y genera patologÃas que acaban con la democracia.
[…] La experiencia demuestra que los gobiernos son tan poderosos que pueden conseguir prácticamente todo lo que quieren, y lo que no consiguen es porque no les interesa. Si han logrado algo tan difÃcil como obligar a la población a pagar escrupulosamente sus impuestos al fisco, porque el poder necesita dinero fácil, ¿cómo no van a conseguir objetivos más fáciles, si se lo proponen? Si el Estado, con todo su poder, no consigue erradicar la inseguridad ciudadana es porque esa inseguridad, debidamente controlada, beneficia la poder, porque los ciudadanos tienden a encerrarse en sus hogares y a someterse ante la inseguridad y el miedo. Si el poder no logra que los ciudadanos participen en la polÃtica no es porque la gente no quiera comprometerse, sino porque los polÃticos desean, realmente, el monopolio de la polÃtica. Si el gobierno no elimina la desigualdad y si no regenera la democracia es porque no está interesado en conseguirlo.
La corrupción y la impunidad polÃtica, como otros muchos, son problemas de fácil solución si existiera realmente voluntad polÃtica para superarlos.