General


Mi ex-alumno Jose y su banda han publicado un disco, con licencia Suidad-Dominio Público (curioso híbrido). Un trabajo realmente profesional.

Lo tenéis en la red, aquí.

La música, reconozco que no es mi estilo, pero es interesante. En cuanto al libreto, recomiendo descargarlo porque es de lo mejor que he visto jamás (y mira que desde que los CDs nos ofrecen libretos, me he tragado cientos). En la línea de la web.

¡Enhorabuena chicos! y suerte.

PD: Por cierto, HDTracks ofrece gratis (no es libre, pero no está mal) un disco de guitarristas que no tiene desperdicio (excepto los mini tracks de publiidad que te recuerdan que está patrocinado por Gibson). Eso sí, el proceso es típico de los “no me fío, lo hago complicado, malditos internautas”: hay que darse de alta, confirmar por email, acceso con contraseña, descargar un downloader en java…

Definitivamente algo tendrá esta tierra cuando vengo tanto por aquí ;-)

No soy de los que les gusta “quedarse con las ganas”, así que por negocio o placer, esta vez mi lista de restaurantes ha empezado por los que se quedaron en la cuneta la vez anterior: Restaurante Café de París (comida francesa al estilo andaluz, impecable), El Chinitas (lo tradicional llevado al extremo, con mega-retrato de Chiquito en la pared y “pianista-freak hasta la comisura de sus mejillas posteriores” incluído) o La Moraga (tapas de autor: prepárate para mezclar, sobretodo en el menú degustación). Y un descubrimento nuevo: el Rincón del Trillo. Pero no en la terraza, primera planta, o los reservados de la segunda planta, sino en el exclusivo reservado de una sola mesa, en local a parte, que llaman “la joyería” (porque es lo que era hasta hace poco). Excelente producto, perfectamente cocinado, y con interesantes aportaciones originales (croquetas de piñones, alcachofas con foie y habas) en una carta compuesta mayoritariamente por comida tradicional.

Pero como no sólo de comida vive el hombre, también hay que alimentar el cerebro, me voy con la pena de no haber podido disfrutar del FanCine, pero sí de la exposición “Del Greco a Picasso, la colección del Santanderen el Rectorado de la UMA.

Como decía mi amigo Ramón (gracias por el “esfuerzo de conducir hasta el centro y aparcar aunque sea en un parking”, y sobretodo por una siempre agradable tertulia) “cuando leo tus posts parece que te conozcas Málaga mejor que yo”. No es para tanto, ni mucho menos. Ayudan tres cosas: ganas de conocer, que los “nativos” te guíen, y una de las máximas del viajero

No te quedes en la habitación del hotel a no ser que tengas buenos motivos para ello

cuando hasta la puerta te sonríe

Para la próxima: El African Work de Barceló y Matthias Weischer en el CAC, el tapeo (Duque de la Victoria), d’gustar, salmorejo y el mandrilo (wifi).

Si tienes un “PC” (”WinTel”), y lo odias (¿sinónimos?), puedes comprarte uno… o meterle MacOSX a tu PC de una forma bien sencilla (si tuvieses un Mac podrías meterle MacOSX, Windows Vista, Windows XP, y GNU/Linux… ¡a la vez!).

http://www.efixusa.net/product_info.php?products_id=28&osCsid=5d52bd69dbfa21da7988c97805a2627a

Pero recuerda, eso no convertirá tu PC en un Mac. (No, esto tampoco):

http://cultofmac.com/pcs-have-apple-envy/4713

Aunque si ni los anuncios de Apple (aunque sea su versión SouthPark) ni las comparativas más “sesudas” te convencen, entonces quizá ellas sí. Ya se sabe que los Macs son más sexis ;-)

http://k40s.com/2007/12/31/el-macbook-pro-mas-sexy/

Pon un  en tu vida. Mira lo lejos que ha llevado a este hombre rodearse de Macs

Obama con dos Macs

Si eres nuevo en el mundo Mac, te interesa este tutorial.
Si además has hecho el cambio (”switch”, por favor) desde un PC, te interesa este otro tutorial.

Ahora, eso sí, luego métele un GNU/Linux y conseguirás lo que muchos buscan y pocos encontramos: belleza y libertad :D

[code: spark]

Necesitamos acciones reivindictivas de impacto, pero no violentas ni destructivas. Existe un palpable descontento sobre multitud de asuntos que no llegan suficientemente claros a los medios y los políticos: privacidad, canon, exigencia de transpariencia en Suciedades de Gestión, responsabilidad de directivos de entidades financieras, sistema de control de promesas políticas…

Las manifestaciones son difíciles de organizar, y no son lo suficientemente populosas a no ser que se trate de un tema “mayoritario” (o percibido como tal). Los graffitis son “destructivos” en muchas ocasiones. Y la tecnología, por extraño que a algunos nos parezca, sigue siendo un área “reservada” a unos pocos que le sabemos sacar partido.

Pero hay algo que todos tenemos (aunque a veces no lo parezca): imaginación. ¿Por qué no comenzar una oleada de acciones reivindicativas pacíficas y no destructivas, que por lo tanto no den paso a pánico, ni represión, ni populismo demagogo… pero que hagan llegar nuestra voz de un modo cada vez más claro e imparable?

Cuando se inventó la imprenta, los panfletos llevaron la voz “anónima” del descontento popular a ojos de todos, saltándose así al censor oficial. Pero ahra los espacios públicos estan copados, saturados… ¿o no?

Luchemos contra la comercialización de nuestros espacios habituales (pantallas de info/publicidad en ascensores). Empecemos (o sigamos) una toma de los espacios públicos no ocupados. Aquellos que son de fácil acceso, pero muy transitados. Y nada de pintadas ni desperfectos: imprime un manifiesto, un poster, un cartel… y pégalo (con cinta adhesiva) al ascensor, entre piso y piso, cuando nadie te ve. Que tu voz se escuche, pero mantente anónimo.

Esto es sólo el principio. ¿Te apuntas?

Los que vivimos, para bien o para mal, en la Comunidad Valenciana, ya lo sabemos. Frases antológicas como la de González Pons confundiendo “libre” con “gratis”, o los “proyectos” de software libre impulsados por la CV en el más genuino estilo “yo también” (aunque no sepan ni para qué ni por qué), hace tiempo que nos dan qué pensar.

Pero siempre es reafirmante que alguien de fuera lo corrobore. Y qué voz más cualificada en temas de eventos de software libre que mi amigo Ramón Ramón:

Denegar el acceso al evento a importantes representantes de la Comunidad del Software Libre, no facilitar la realización del estudio que se realizaba in-situ, menospreciar a ponentes internacionales, no facilitar el acceso, y sobre todo mostrar un total desconocimiento por la Comunidad del Software Libre, por no hablar de atribuirse proyectos libres que no son suyos, creo que hablan muy poco de los organizadores de este Congreso.

Mientras tanto, y para “partirse” es leer la nota oficial que publican como conclusiones del Congreso: Sofía Bellés: “Esta tercera edición consolida la apuesta de la Generalitat por la aplicación del software libre en las aulas valencianas” “

No nos da vergüenza… ¡porque no la tenemos!

- VideoSurf, buscador de vídeos, o Butacon, buscador de cine

- Los mejores 150 videojuegos Flash Online

- Página web de usar y tirar: disposablewebpage

- Biblioteca de eBooks de AgujeroNegro

- TitanMule, de todo

- Psychosynth

- We7, música online

- TeaserLand: Festival Internacional de Trailers Falsos. Esto sí que es arte, creatividad, y entretenimiento.

Curiosa la herramienta de la página Dopplr, que muestra el Dopplr Raumzeitgeist (mapa con círculos acorde con los días pasado en cada lugar). También demuestra que viajar me gusta, y que me queda mucho mucho mundo por recorrer ;-)

[aquí deberías ver un mapa, sino haz click aquí]

Para esos y otros viajes hay multitud de herramientas que vienen muy bien. Algunas son conocidas por todos (sitios online de reserva de hoteles, billetes de avión, recomendaciones locales, mapas, predicción meteorológica, etc). Aquí os dejo algunas de las menos conocidas y que más útiles me han sido:

- Guías de viaje: Louis Vuitton City Guides (ir a Mujer-Libros&Escritura-CityGuides), HG2 Hedonist Guides, SAS Crew Guides, Luxe, LeCool, WallPaper, Moleskine City Books, o Pulse

- Costumbres y tradiciones: ExecutivePlanet

- Guía de cambio de moneda: OandaCheatSheet

Lo del aeropuerto de Caracas ha sido de auténtica película.

He salido de Bogotá puntual, y sin problemas, pero como la señorita de Avianca no ha podido facturarme el equipaje hasta destino, pues enlazaba en Caracas con Iberia, he tenido que volver a pasar por la abarrotadísima inmigración de Caracas, recoger la maleta (que ha salido exáctamente la última) y volver a facturar. Y aquí empieza la aventura.

Llego a la zona de facturación de Iberia, y la cola es imposiblemente larga. No sé cuántos vuelos ni a dónde estaban facturando allí, pero no había forma de que consiguiese llegar a tiempo si guardaba esa cola (mi avión salía en una hora y unos minutos, con lo que en menos de media hora cerraban la facturación).

Así que, pidiendo disculpas y muy amablemente me dirijo al principio de la cola, donde un empleado del aeropuerto comprobaba los billetes y pasaporte antes de acceder al mostrador, y le explico la situación de urgencia. “Mire usted, aquí en Venezuela todos somos iguales, así que tendrá que hacer la cola”. Le hablo de la igualdad de oportunidades, de la igualdad ante la ley, pero de la diferencia de circunstancias. Parece que la filosofía se la suda.

Entonces hago algo que normalmente no haría, algo va contra mis principios, pero que me podía sacar del problema: le pongo un billete de 100 US$ en mi pasaporte y le digo:

“sí, pero mire, es que yo voy en primera (ambos sabíamos que no era verdad), así que puedo pasar a facturar por la fila de primera (que lógicamente estaba vacía, pero que desesperantemente no estaba atendiendo a nadie para aligerar la carga de la cola) ¿verdad?”. Sin el más leve atisbo de sorpresa, enfado, o duda, me contesta, “claro que sí, señor, por aquí”. Veo que su discuso sobre la igualdad es tan frágil como su ética. Corruptor dixit.

La facturación dura más de media hora de reloj, pues a la chica no le cuadraban los códigos. Decía que yo tenía reserva en un vuelo que no existía. WTF. Así que llega la encargada, “Heidee” (toma Spanglish, aunque el otro día me reuní con un “Benhur”, lo juro), se pone a teclear como una loca, y a final lo arregla todo. Eso sí, la etiqueta que ponen en mi maleta, la escriben a mano. No rezo porque soy ateo, pero no me da muy buena espina que se diga.

Una vez resuelto el asunto de la facturación, otra inmensa cola en el pago de tasa de salida. Así que me la juego, saco el resguardo del otro día, le pongo el pulgar encima de la fecha y me dirijo al control de seguridad. Ni lo comprueban. Adelante.

Miro la tarjeta de embarque para comprobar la puerta, y veo que el vuelo 6700 salía a las 17:50 ¡¡y ya eran las 19:00!! Compruebo los paneles del aeropuerto y aún ponían “última llamada” en el vuelo a Madrid, con lo que, con la esperanza de un retraso, corro a la puerta de embarque.

Lo más increíble es que al llegar, veo a todo el mundo sentado, con cara de llevar mucho rato esperando. “¿Qué ocurre?” pregunto a un señor que estaba desparramado por el asiento. “Pues que el vuelo 6700 que se supone que salía a las 17:50, lo han cambiado a las 19:10 por ser horario de invierno, cambio de hora y todo eso. Además le han cambiado el código a 6702, e Iberia no nos ha avisado”. Me río, una risa nerviosa causada por la mezcla de incredulidad, cansancio, y estupor, y me siento.

Pero no acaba ahí mi aventura. No.

Me llaman por megafonía, y acudo a la puerta. Dos policías y dos militares me piden que les acompañe porque han detectado algo extraño en mi maleta. Recordemos que la maleta viene de Bogotá, Colombia. Uno, que ya lleva más de un millón de kilómetros a la espalda, respira e intenta tranquilizarse, pero qué quieren que les diga, se te pone un mal cuerpo… Empiezas a imaginarte todo tipo de probabilidades y explicaciones. Que si la maleta en cuestión no es la mía, que si alguien ha introducido algo en ella, que si es una excusa para un secuestro express…

Me ponen unas cintas reflectantes cruzadas en el pecho y espalda, y me llevan al medio de la pista. Ahí estaba mi maleta y varias otras. Me dicen que me acerque y explique “ese líquido que sale por el lateral”. Les pido que me permitan abrirla para mirar, y me dicen que adelante, pero se hechan unos pasos atrás, y levantan sus armas. Joder.

La abro, y como había supuesto, se había salido el champú, y había empezado a filtrarse por el lateral de la maleta. Se lo enseño y me dicen, “Ah, está bien, ya puede usted volver a la zona de embarque”. Al girarme veo a otras personas, y asumo que algo les pasa a sus maletas también. Sonrío sabiendo lo mal que lo van a pasar. Malicia y empatía en un solo gesto.

Ahora, mientras espero a embarcar mi último vuelo, ya en territorio nacional, me hace gracia todo el periplo. Me alegro de haber sido capaz de haber mantenido la calma en todo momento. Una experiencia más. Y luego me preguntan por qué tengo tantas canas con lo joven que soy :D

Leo en BusinessWeek (03/11/08, p. 30) que según una encuesta realizada por Adecco a 1.500 trabajadores de todos los niveles, el 69% rechazarían el puesto de “jefe” si se lo ofreciesen.

Entre eso y los estudios que demuestran que ser emprendedor es casi una garantía de infarto, estrés, falta de sueño, y fracaso económico, los que somos emprendedores (yo en serie, que ya llevo 5) y jefes somos… ¡locos y suicidas!

La fiesta de anoche en el  restaurante Andrés Carne de Res fue realmente espectacular (como mis ojeras esta mañana).

El sitio en sí ya es digno de un post: “kitsch” se queda corto. No es mi estilo para nada. Todo lo contrario. Abigarradísimo de objetos “decorativos” y llenísimo de gente pese a su enorme tamaño y la distancia que lo separa del centro de Bogotá, el viaje hasta allí fue curioso, porque el taxista se perdió e instintivamente uno se pone en guardia (no sea que le estén dando el “paseo millonario” y termine con una “corbata colombiana”). De hecho paraba a preguntar en sitios con un aspecto horrible, paró a mitad de trayecto a rellenar papeles con mis datos “porque los taxis de la ciudad de Chia han de registrar los viajes fuera de la ciudad”…

Bueno, al final conseguimos llegar al restaurante. Gigante desde fuera (capacidad para 3000 personas y no es un salón de banquetes) y lleno de lucecitas, la sorpresa es grande cuando entras y ves la “decoración”.

decoración

Pero para colmo había una fiesta privada de disfraces, de unas 500 personas. Los disfraces eran buenísimos (desde Shrek hasta Marge Simpson), y no vi ni uno repetido.

fiesta disfraces

Nos sentaron en la zona de la fiesta, y pudimos ver a todo el mundo bailar durante horas. El tono ni subió ni decayó. A la gente no se la veía ni “a la caza” ni “a la pose”. Simplemente montones de gente joven y guapa pasándolo realmente bien. Nunca había visto una fiesta tan alegre, tranquila, positiva… y tumultuosa.

Otra cosa que me llamó la atención, y esto es general del país, es la amabilidad de la gente, lo cariñosos que son, y su disposición a servir y ayudar. No es una postura falsa y forzada, como en muchos países de latinoamérica. Aquí son así, o por lo menos lo disimulan muy bien. No es de extrañar que tanto españolito termine perdiendo la cabeza por colombianas. Aunque a mí, por cierto, no me afectó esa “fiebre”. Estoy vacunado e inmunizado :D

Como curiosidades finales, de nuevo las reuniones con estupendas vistas

sala de reuniones

la cantidad de mujeres en puestos directivos. Y el lenguaje: “¿me regala su nombre?” “le provoca un tinto?”. Y muchas más expresiones que nos resultan graciosas.

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