Placeres de la vida


Tras pasarse el día en el agua (navegando a Ibiza o sumergido en la playa), una buena forma de acabar el día en Denia es cenar en Chimichurri (¿cómo puede ser que no tengan web?), a ser posible en la mesa circular con el olivo en medio,

foto Chimichurri

y luego hacer el lagarto en Zensa (tomando un Shirley Temple o un Eden Colada). Nota.- antes de los 21:00h. o a partir de la 01:00h. lo mejor no es lo que ponen en las copas ni la música (que no está nada mal).

foto de Zensa

No todo va a ser trabajo, o activismo ¿no? Bendito verano (si no fuese por los mosquitos o las picaduras de avispa en la boca, que creo que es fruto de una maldición de ya-saben-quién ;-) )

Qué bonito es compartir. La gente de Schmap ha cogido una foto mía de Flickr (como todas está en CC-by) y la ha empleado para ilustrar el punto del Teatro Rialto de su mapa de Valencia. Puedo oir a los mezquinos decir “pero si es tu trabajo/obra, ¿no te jode que lo usen sin pagarte?” y sólo se me ocurre que pensar “supina y peligrosa ignorancia la de aquel que no entiende conceptos tan básicos como compartir, el poder de la red, la conciencia y memoria global, la inexistencia del lucro cesante…”

こんにちは。 Konnichiwa.

Hoy me he levantado con mucha más energía, así que he emprendido la marcha pronto.

Lo primero es siempre el metro, y para empezar una de choque cultural en la cara: para evitar a los chikan ちかん (hombres que aprovechan que el vagón va a tope para toquetear partes íntimas de las mujeres), hay vagones sólo de mujeres (josei senyou sharyou).

women only

Pero este otro mensaje del metro sorprende más:

metro música señal

¿Qué es lo que nos dicen que tenemos que hacer en casa, meterse los dedos en el oído, llevar música o cantarla? ¿lo dirán por los derechos de autor, o por la “calidad” de algunos de ellos? ;-)

Las chicas con Kimono ya no me sorprenden. Lo que sí es una pasada es ver la de mujeres que se van maquillando y peinando en el metro (son super femeninas y coquetas, en toda su discreción), y la de niños con violín o equipos de fútbol o beisbol que he visto en el metro. En cuanto a las máquinas expendedoras de billetes, no son nada difíciles como me habían dicho. Lo más práctico es comprar el billete más económico que aparezca (fijaos que marcáis el de viaje único) y luego aprovechad una de las máquinas de “ajuste de tarifa” que hay a la salida.

kimonos en el metro

Pero sin duda lo de la multitud es lo más espectacular. En la estación de Shibuya hemos estado parados al salir (no en el vagón, como es habitual, sino ya en el andén). Todo lleno de gente que no podía moverse ni a un lado ni a otro. Claustrofóbico (menos mal que no lo soy).

multitud en estación de metro

La primera parada es el parque Yoyogi-Kōen. Los fines de semana todo tipo de adolescentes se reune aquí para expresar su individualidad, o su pertenencia a un grupo alternativo (goths, lolitas, rockers, punks…).

peculiares adolescentes en el parque

Pero lo interesante del parque son los grupos de música más o menos amateur que tocan, a escasos metros unos de otros, entre el parque y la acera de enfrente del estadio olímpico de Tokio. Yo sé de unos cuantos “artistas consagrados” que dicen que “lo que le ocurre a la industria discográfica no es tanto un problema para ellos como para los nuevos artistas, que no tienen una oportunidad, que no tienen donde tocar ni cómo darse a conocer”. Pues bien, algunos de los que he visto y oído actuar hoy tienen discos grabados, actúan en conciertos de pago, y sobretodo se lo pasan de maravilla.

grupo en el parque otro grupo y otro

Un sonido fresco, original, y de nivel. Un gustazo. La mayoría han vendido todos los CDs que llevaban. He pasado más tarde, cuando estaban recogiendo, y el que no ha vendido todos sus CDs, los regalaba. Precioso.

Después he cruzado para ver los puestos de comida ambulante en la acera del estadio. Nunca como comida callejera, pero estos tenían una pinta realmente excelente, tanto de higiene como la comida.

puesto de comida callejera

Luego me he metido en el parque adyacente, el Meji-jingū Gyōen.

en el parque

Realmente hermoso, y mucha gente paseando.

en el parque en el parque

Realmente aquí el que no encuentra el amor y la paz es porque no lo busca.

Como hace un calor de narices, a lo largo del día me han salvado las máquinas expendedoras, donde casi siempre he encontrado mi bebida favorita: calpis water (y a 120¥, para que digan que Tokio es cara… nosotros con el € sí estamos jodidos).

Acto seguido he cruzado hacia la calle Takeshita. Es el “soho” de Tokio. Mucha fuerza, mucha creatividad. Muy loco. Qué maravilla. ¿Su secreto mejor guardado? Aunque parezca mentira y una cutrez, el Daiso (4 pisos de “todo a 105¥”, de una selección muy cuidadosa de los productos más interesantes).

Takeshita street

Luego subo por Omote-sandō para hacer unas compras (Kiddy Land lleno de kawaii, o el paraíso de los que llevamos un niño dentro o tenemos uno en casa, Dior y su gigantesco edificio, Chanel, Oriental Bazar, Camper sólo bolsos, Laforet con su estruendo de locura… allí hay de todo).

Dior en Omote-sando

Habréis visto la comida de plástico que ponen en el escaparate de muchos restaurantes para que no tengas que aprender japonés ni ellos inglés. Todos hemos visto ejemplos de los tradicionales. Esta comida de plástico la venden en el distrito de cacharros cocina (Kappabashi parada Ashakusa).

comida de plástico

Pero, ¿y estos deliciosos crepes? Además los sirven enrollados en un cono, y envueltos en papel, con lo que es muy fácil comerlos. A ver si aprendemos.

crepes de plástico

Justo antes de coger el metro he comido en el paraíso del gourmet ahorrador: Tokyu Food Show. Una gran cantidad de puestos de comida en el sótano de unos grandes almacenes. Todos excelentes, y a unos precios realmente increíbles (excepto los melocotones blancos, que se vendían a 8 euros la bandeja de dos, eso sí, impecables).

Para que os hagáis una idea: he comido cuatro piezas del mejor sushi de mi vida (y ya llevo docenas de restaurantes japoneses probados en todo el mundo), ocho bolas de pulpo con virutas de atún, y un zumo recién exprimido de melocotón blanco por… 7 euros!!!! Además en bentō box, con lo que me he apostado estratégicamente a la entrada del metro, a ver pasar a la gente. Todo un placer. Oyshikatta.

mi comida

Y ¿qué decir de los postres?. Siempre he pensado que chinos y japoneses no debían tener buena repostería porque en sus restaurantes (fuera de China y Japón) no suelen tener más que postres industriales en la carta. ¡Qué error! Impresionante repostería. Os lo dice un experto goloso.

postres

Después he intentado encontrar Mandarake, y ha sido toda una experiencia: el mapa de la guía Lonely Planet que llevo estaba mal, y me he alejado. Luego he preguntado a la gente pero mi Mandarake e wa dō ikeba iidesu ka? no lo entendía la gente (ni que hablase en japonés ^_^). Por suerte he encontrado a un tipo muy especial: Shueji. Responsable del turno nocturno del hotel Cerulean Tower, hablaba inglés, vivía cerca, y le gustaba el manga, así que me ha acompañado todo el camino (más de 10 minutos). Si no es por él no lo encuentro ni de casualidad. Dōmo arigatō Shueji-san.

fachada de Mandarake

Hay mil cosas para las que uno no se puede preparar, y que pueden hacer que un friki-geek de pura cepa como yo se vuelva loco. Y eso que no soy un otaku (como alguno de los lectores de este blog). Pero la verdad es que es el paraíso manga-anime-hentai-figuras. Al final he comprado un set vintage de figuras genial.

interior de Mandarake

La zona de Shibuya donde está Mandarake también vibra de actividad y energía. Y como en cualquier otro lugar de Tokio: mucha gente. Y otra cosa a recordar: Tokio es una “ciudad vertical”. En muchos muchos edificios hay comercios en varias plantas (por eso tanto cartel y neón). Si es imposible verlo todo a nivel de la calle, intentar fijarse en lo que hay en las plantas superiores realmente te lleva a la sobrecarga… pero es divertidísimo.

Shibuya Shibuya

Cenar fugu me parece demasiado típico, pero qué narices.

restaurante

De vuelta al hotel. Dormir y madrugar.

Andon Ryokan

Me voy de Tokio sabiendo que me he dejado un millón de cosas por ver y hacer (desde fabulosos museos, a escaparates de diseñadores rompedores, pasando por pacíficos templos y jardines, u objetos como el Tenori-On de Yamaha). Pero también me voy satisfecho porque he conseguido hacer, ver y experimentar mucho más de lo que esperaba en tan poco tiempo.

Me voy habiendo corroborado lo que he creído desde siempre: que en otra vida yo he vivido en Tokio (y en esta me han gustado Ibiza y Nueva York). Lo único que me apena es no haber podido compartir este viaje con un ser querido. Pero me voy con las pilas cargadas y muy feliz.

Si alguna vez me pierdo, buscadme en Tokio.

さようなら。 Sayōnara. 戻ります。Modori masu.

Desde el Ryokan Andon de Tokio escribo estos apuntes más como notas propias y recordatorios que como post estructurado.

La salida de Beijing ha sido curiosa, porque en el aeropuerto he visto cómo se batía el record de comprobaciones de seguridad: 8 veces me han comprobado el pasaporte (¡2 veces dentro del finger de embarque!), y 2 veces me han hecho abrir la maleta (la embarcada una vez). Además el arco detector de metales ha pitado cuando yo he pasado, y lo único que llevaba de metal (comprobado luego a mano) era… ¡la bragueta!. Eso me pasa por viajar con cinturón de castidad. La próxima vez me lo quito ;-)

Además, como despedida (aunque se supone que es como bienvenida) está este paradójico cartel:

respeten los derechos de propiedad intelectual de los espónsores de los JJOO

En la sala VIP de Air China tienen comida que me encanta (desde noodles instantáneos hasta zumo de coco), pero lo mejor es la estación de carga de móviles.

comida sala VIP Air China cargador de móviles

Por mucho que uno se prepare, el idioma japonés no es algo que se pueda aprender en un par de días. Lo bueno es que las guías de Japón abundan online (empezando por la “oficial“). No obstante cuando llegas a Narita empiezas a sentirte abrumado. La gente, la velocidad, el idioma… Incluso el lavabo te resulta un poco amenazador con todos esos botones e instrucciones: ¡3 formas de limpiarse el culo y efectos de sonido para disimular lo que ocurre en el retrete!

lavabo de Narita

Luego, cuando consigues aclararte y el metro te deja en la estación de tu hotel vuelves a sentirte sobrecogido: ¿cómo narices se aclaran si las direcciones no siguen un orden? Lo que es peor: buscar esa dirección que no encuentras, bajo la lluvia. Para cuando he llegado a la habitación (muy minimalista y claustrofóbica, como veréis, aunque cuando enrollas el futón y guardas la mesa plegable hay bastante más tatami del que parece), estaba empapado por la lluvia y por el sudor.

futon en el tatami de la habitación

Pero eso no es nada. Después de la ducha he salido a cenar (maravilloso Udon, me moría por tomarlo con Tempura).

tradición junto modernidad

El metro es exactamente como en las películas: ejecutivos cansados a las 10 de la noche, algunos leyendo manga, otros el periódico, otros jugando a la PSP, otros durmiendo, y la mayoría con el móvil.

ejecutivos en metro Tokio

No me extraña, aquí todos los móviles son de pantallas de enorme resolución (más que el iPhone), y las tarifas de datos dan risa. Qué envidia. A ver si aprenden en España. Por cierto, el iPhone previo al 3G no funciona en el país del Sol Naciente, y me he enterado después de una hora de intentarlo todo. O sea que voy sin reloj (últimamente no suelo llevar) y sin móvil. No importa porque no me espera nadie, pero el metro cierra a media noche.

Así que desafiando cansacio y elementos, me voy a dar una vuelta. Primero por Ginza, y luego por el Golden Gai de Shinjuku, pues hay un DJ interesante en un local de la zona llamado Plastic Model.

En ese momento os juro que me he sentido como Bob Harris en Lost in Traslation. De verdad, no me van los clichés, y cuando vi la película me pareció un guión desestructurado y una fotografía falta de fuerza, que daban como resultado un film blando y etéreo.

En el Golden Gai de Shinjoku

Pero andando por la calle viendo toda esa energía, toda esa gente, el contraste, la belleza… y todo tan aparentemente ajeno a uno. Le entran ganas de formar parte de eso, de experimentar, de probar. Y a la vez se siente uno cansado, perdido, abrumado, sometido a las experiencias y circunstancias vividas, a todo un constructo de “realidad” que nos creamos de forma más o menos artificial y/o forzada. Una parte quiere luchar contra eso. Otra cree que es demasiado desestabilizador el intentarlo. Pero el no hacerlo es admitir derrota, una muerte prematura. Así que con todo el cansancio del mundo, me sumerjo. Y disfruto. No intento ni siquiera encontrar un sentido ni sacar una conclusión. Cuando me despierte mañana (hoy, de hecho) ya veremos.

Lo que está claro es que Sofía Coppola ha hecho un pedazo de obra de arte, y ahora lo entiendo. Y lo siento en mis propias carnes. A ver si descanso un poco y mañana me enfrento a esta ciudad superenergética e hiperestimulante con más fuerzas.

Jorge frente al retrato de Mao en la Ciudad Prohibida

El día ha sido realmente agotador. Dejando de lado el trabajo, a primera hora estaba con mi amigo Wolf en la plaza Tiananmen (absurdamente enorme, la plaza más grande del mundo), y acto seguido a la Ciudad Prohibida. Precioso, gigantesco, y lleno de historias y anécdotas. Os cuelgo unas fotos, aunque encontraréis algunas más (y estas en grande) en mi photostream de Flickr.

Ciudad Prohibida, Beijing Ciudad Prohibida, Beijing Ciudad Prohibida, Beijing Ciudad Prohibida, Beijing interior rococó en madera Estos lugares tan hermosos y espectaculares hacen que uno llegue a creer que es buen fotógrafo. Pero en realidad hay que ser muy muy torpe con la cámara para sacar malas fotos aquí.

Para salir de Tiananmen hemos tenido que coger el metro (al estar las aceras con barreras, los taxis no pueden recoger a gente). La línea 1 en la que he comprobado varias cosas:

- A parte de estar recién renovada (muy limpia, moderna y eficaz), si cuando NO es hora punta va así, no me quiero imaginar en hora punta

Línea 1 metro Beijing, NO hora punta

- Que la altura de sus puertas no es precisamente muy alta (lo puedo afirmar con sangre de mi cabeza, que no está “prohibido”, como sangrar por el dedo ;-)

prohibido sangrar metro Beijing

- Otra señal curiosa es la que parece decir “prohibido suicidarse tirándose a la vía”

señal divertida Metro Beijing

- Y por último, la forma de acabar con el terrorismo: prohibir los coches bomba ;-) (ver señal en la parte izquierda de esta foto grande del Silk Road market).

Luego, sin descansar, nos hemos ido al Palacio del Cielo. Bonito (quizá lo sean más sus jardines laterales), grande, pero no como para perder el sueño por él.

Temple of Heaven, Beijing jardines del templo del cielo, Beijing

Hemos hecho una pequeña parada para recoger mi pedido del sastre (perfecto y a la primera) y un sello personal chino, y para comer ya estábamos en el “distrito del arte” 798. Ah, placer. Esto es el paraíso: una zona industrial reconvertida

almacén (aunque queden almacenes e industrias aun, viendo lo vien que le va con el nuevo enfoque seguro que los quitan pronto) en zona de galerías de arte, exposiciones, y cafés. En una palabra: IMPRESIONANTE. Morralla había poca, tontería ninguna (y he hablado con algunos galeristas y algunos artistas), y calidad MUCHA. No es que sea un experto ni mucho menos, pero hace tiempo que colecciono y tengo amigos en el mundillo. Y os puedo garantizar que aquello es una mina de oro para el que sepa escoger (y tenga fondos). He visitado desde galerías de fotos, esculturas, cerámica, pintura (predominante, claro), espacios multidisciplinares y mucho más… pero me quedo, sin duda, con los españoles de ICCA (una selección de quitarse el sombrero en un espacio magnífico).

ICCA

Más fotos para convenceos de que la próxima vez que visitéis Beijing no os dejéis esta zona por nada del mundo.

798 798 798

Las anécdotas del lugar: desde un chino durmiendo tras lo que él creía que era una cortina (que daba directamente a un escaparate, con lo que muchos pensaban que era parte de una instalación o una performance) hasta Josh en plena chapuza graffitera (lo sabe hacer mejor).

chino dormido graffiti

Lo que me jodió es que los del UCCA me dijesen que no podía sacar fotos precisamente el día de puertas abiertas para la prensa, donde todo el mundo llevaba cámara y les invitaban a hacer fotos. Me recordó a la polémica del estatuto del periodista, así que ¿qué hice? ¡Cómo me conocéis! Pues sacar una foto, claro ;-)

UCCA

El idioma (sobre el que el Ministro de Asuntos Exteriores Chino Yang Jiechi 杨洁篪 dijo “Creo que el Chino es uno de los idiomas más fáciles de aprender del mundo. Si no fuese así, ¿cómo explican que haya mil trescientos millones de personas que lo han elegido como su idioma principal? (SIC)”) cuando se mezcla con el inglés crea el chinglish. Simplemente buscadlo online, y veréis mil ejemplos de divertidísimas traducciones. A última hora de hoy me he reído mucho en el Silk Street (que ya no está en la calle, sino en un centro comercial del tamaño y lujo de El Corte Inglés) con “ipo, memori ca” (iPod, Memory Card), “tise, uan dala” (TShirt, one dollar) y muchos más. Por cierto, ya empiezan a tener muchas menos falsificaciones (básicamente casi todo es de las marcas que peor “protección” tienen por su idiosincrasia, como D&G o Polo), aunque siguen teniendo el “cajón escondido” con un surtido muestrario. Pero lo más interesante no son esas concesiones a las normas de juego occidentales. Lo más interesante es que han creado su propia marca y además, de falsificaciones de mercancía oficial de los JJOO nada. La rueda de la evolución económica (ya he hablado de ello en ocasiones). No falla.

Me voy con la impresión de que Beijing o Pekín (北京) es una ciudad en plena ebullición. Asociada hasta ahora (incluso por los propios chinos) con el gobierno central, no se la suele poner en el “grupo de ebullición HK-Shanghai-Guangzhou”, pero os puedo garantizar por propia experiencia que Beijing las pasa pronto y deprisa (si no las ha pasado ya). Y encima los JJOO.

Ahora… a Tokio! ^_^

Después de la presentación de producto, perfectamente coordinada y organizada en el Instituto de Comercio Exterior, me he ido a comer con mis distribuidores en China, a un restaurante que ya tenía en mi lista, y resulta que está en el mismo edificio que su oficina.

LG Twin Towers Beijing

El restaurante en cuestión (LAN) está decorado por Philipe Starck, y como no podía ser menos es absolutamente impresionante (la foto no le hace justicia, pero ahí va)

foto LAN restaurant

Por cierto, la comida y el servicio son también excelentes. Pero todo el protagonismo se lo lleva la decoración. Eso sí, en este país van a tener que ajustar la cantidad de mano de obra que emplean para dar servicio, porque más de 50 personas (visibles) trabajando en este restaurante no puede ser sostenible por mucho tiempo. De hecho me comentan que los salarios y beneficios sociales empiezan a subir.

Tras un rato más de trabajo me he ido a un sastre que me han recomendado. En menos de 24 horas te hacen unos trajes y unas camisas impresionantes (tela elegida: cachemir australiano, corte: Boss -slim), con una calidad muy elevada. Luego he comprado algunas antigüedades, y de vuelta al hotel, a ver si me conecto un rato para trabajar (seguro que no me echan de menos en la oficina).

Si no pasa nada, mañana toca visita a la Plaza Tianamen (a primera hora para hacer TaiChi), Templo del Cielo, Ciudad Prohibida (y almuerzo en el restaurante del interior de la Ciudad Prohibida), y para finalizar el día de la mejor forma posible: visita al distrito del arte: espacio 798.

明天 ! 见 !

Al final la reunión (para preparar la presentación de mañana) ha ido sobre ruedas, y he tenido tiempo de ir a visitar el Palacio de Verano con mi amigo Wolf.

El viaje en taxi ha sido larguito (más a la vuelta, durante el tráfico de hora punta, donde he podido apreciar lo bien que saben tocar el claxon mientras eruptan los taxistas locales), pero me ha permitido, como suele ser habitual, dar un vistazo rápido y superficial a la ciudad. Por supuesto hay de todo: desde la mayor modernidad arquitectónica (y eso sin visitar los lugares diseñados para eventos deportivos de los JJOO)

edificios más edificios

hasta templos milenarios

templo del Tibet

Al llegar al Palacio de Verano me doy cuenta de su enorme dimensión (y yo con la rodilla lesionada) y su imponente belleza

Palacio de Verano

A diferencia de lugares de culto y monumentales japoneses, los chinos suelen ser más grandes y menos cuidados (aunque se ven esfuerzos de restauración). Este no es una excepción: su “pasillo” tiene 728 metros y cuenta con más de 8000 pinturas al fresco sobre madera; el puente de los leones tiene más de 500 esculturas de leones, todas ellas ligeramente distintas entre sí…

Pero me llaman la atención dos cosas principalmente: que casi sólo hay chinos (ya he comentado los problemas para obtener visado ultimamente, y mi amigo me corrobora que este es un efecto directo de dichos problemas), y que hay MUCHOS (aunque me dicen que en fin de semana y vacaciones es mucho peor).

Y lo que no se le puede escapar al alma más desensibilizada: la belleza te rodea a cada paso y en cada rincón

callejón

preciosas vistas desde el lago

cada ventana es distinta

no me extraña que piensen que “aquí residen las nubes”

entrada amurallada a pabellón del palacio

Bueno, otro duro día de trabajo.

ego

Ahora al hotel, y a cenar (sopa de aleta de tiburón servida en papaya, hojaldre de hígado de oca con setas chinas negras, y tartaletas de huevo duce con coco y dim sum con sésamo y vainilla), que mañana es el día clave para los negocios (se publicará una nota de prensa y todo)

lobby del hotel

[foto es del lobby del hotel]

En el que se ha convertido en uno de mis anuncios favoritos de todos los tiempos (hace unos años tenía una agencia de publicidad, y aun me gusta analizar los anuncios) aparece Mikhail S. Gorbachev (el para unos preclaro, para otros marioneta último ex-presidente de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) en un coche con chófer pasando por delante del muro de Berlín y con una maleta de Louis Vuitton.

anuncio

La excelente foto de Annie Leibovitz y el enorme significado simbólico de la escena ya es bastante como para que lo tenga enmarcado en mi despacho.

Pero si te fijas con una lupa en la revista que hay en la bolsa, escrito en cirílico pone “El asesinato de Litvinenko: piden $7,000 para dejar en paz a un sospechoso”.

texto en foto

Por supuesto ni la agencia de publicidad, ni la empresa, ni el Sr. Gorbachev admiten que eso esté ahi a propósito. Pero para una foto así, para una campaña así (se fotografió el 1 de julio del año pasado, y aun sale en los medios, pues yo lo vi en el interior de portada del Economist o Forbes, no me acuerdo, la semana pasada) no se deja nada al azar.

Sutil. Vírico. Potente. Elegante. Subversivo. Contradictorio. Me encanta.

Lo del desayuno de este hotel no deja de sorprenderme. Habré probado literalmente cientos de bufetes de desayuno en otros tantos hoteles al rededor del mundo. Pero nunca uno tan variado y excelente como este. Desde frutas (fruta de Jack o jaca, starfruit o carambola, guayaba, dragonfruit, minipiñas…) y zumos (de kiwi, melón…) hasta comidas frías (huevos benedictine con salmón, sushi roll…) o calientes (dim sum, angel noodles, tortillas a la carta…) y dulces (french toast, donuts rellenos de mango, chocolate mud cake…). Me pasaría el día desayunando aquí. Y lo mejor… ¡cambian prácticamente todos los platos cada día!.

foto de uno de los platos del bufet desayuno

No me extraña que les hayan dado el premio al mejor hotel de la ciudad muchas veces. Además, el servicio es realmente atento sin que agobien.

Me ha hecho falta un buen desayuno hoy porque ayer decidí hacer algo que no suelo hacer: salir a un bar. Me comentó un guia que el que habían votado como “mejor bar de Asia” estaba a la vuelta de la esquina. Así que decidí visitarlo por mera curiosidad (¿será por su iluminación, ambiente, música, DJ, decoración…?). Pero lo que me esperaba era una sorpresa, y de las gordas.

Voted Best Bar in Asia

El tal “Beach Club” desde fuera tiene apariencia de chiringuito de playa gigante, con decoración surfero/pirata.

Beach Club Cafe Kuala Lumpur

Desde fuera se puede oir la música de un grupo de rock en directo que sonaba atronadora (una versión de Sultans of Swing nada mala considerando lo alto que estaba el listón, seguida de hip hop, con un par)

Pero nada más entrar me llama poderosamente la atención la cantidad de mujeres jóvenes y muy atractivas que hay… y la casi igual cantidad de hombres entrados en años. Le quería preguntar uno de los barman de qué iba todo eso, pero el tal barman se parecía tanto a Jack Sparrow (físico, maneras, vestimenta y maquillaje incluído), que le pregunto primero si puedo sacarle una foto con el móvil, a lo que me contesta que si lo intento me parte la cara (supongo que los securatas, porque él no levantaba dos palmos del suelo). Luego resulta que su foto ya está en la red (con esa pinta era inevitable).

Jack Sparrow

El caso es que, efectivamente, un minuto después salgo de dudas definitivamente, pues pese a estar evitando contacto visual y no bailar (nunca lo hago de todos modos), se me van avalanzando una serie de jovencitas sin el más mínimo pudor. Y los que me conocéis sabéis que con mi físico eso es realmente improbable a nos ser que… efectivamente aquello es un burdel encubierto (y no muy encubierto). Resulta que los tiburones que nadan en la pecera del local, encima de la barra, no son los únicos “depredadores”.

Tiburones

Alucinando con la hipocresía del gobierno “musulmán” (allí también había varios “musulmanes-sin-lugar-a-dudas” bebiendo cerveza y margaritas), decido largarme (si ya de por sí un bar o un pub no son mi hábitat natural, esto era realmente ridículo). Definitivamente una sorpresa. No sé qué me va ha dado más pesadillas, si Jack Sparrow, la visión de un abuelo abrazado por una belleza que podría ser su nieta, la hipocresía del gobierno y lo religioso en general, o las interminables piernas de la primera chica que se me ha acercado. Lo que sí tengo claro es que la próxima vez que un musulmán, (y más representante de un gobierno) me hable de la superioridad moral de su religión me voy a partir de risa (ahora que lo pienso, ya lo hacía). Me alegro de que sean abiertos, y de que quieran complacer a todos, pero que no me vengan luego con monsergas.

Así que esta mañana no tenía yo todas mis energías conmigo. Lo que sí tenía era un cuño en la muñeca que me daba más vergüenza que si me hubiese tatuado “amor de madre” tras una borrachera (y que no se ha ido hasta que he recurrido a la colonia).

El día ha transcurrido sin más sobresaltos. Business as usual. Esta noche recepción en la residencia del embajador español en Kuala Lumpur. No me apetece, pero han invitado también a mis clientes, así que allí estaré.

El viaje empezó (ayer por la mañana) torcido: por algún motivo mi iPhone no aceptó mi PIN 3 veces justo antes de salir de casa. En el aeropuerto de Valencia me conecto y descargo el PUK de la web de Vodafone. En el aeropuerto de Madrid lo pruebo y parece que funciona (dice PUK correcto, me deja introducir un nuevo PIN, pero luego vuelve a la pantalla de introducir PUK… loop infinito).

Me vuelvo loco. Desde la nueva sala VIP de la Terminal 3 via Skype le pido a un compañero (mil gracias Juan) que como tengo que embarcar, investigue el asunto y las opciones con Vodafone, y me envíe un correo que leeré en Amsterdam.

En Amsterdam intento que me den asiento de salida de emergencia (12 horas y media de vuelo sentado en una lata de sardinas puede destrozarme las rodillas del todo). Tengo que hacer una cola de una hora para conseguirlo (KLM bloquea esos asientos para que puedan ser adquiridos online… hasta 2 horas antes de embarcar, que se liberan, y como lo sé, lo solicito justo cuando los liberan). Por lo menos la cola me permite conocer a Miss República Checa, que volvía de China en un vuelo con retraso y perdía la conexión.

Las opciones no funcionan (mi SIM está recortada porque uso una HyperCard Dual con el iPhone, antes del desbloqueo por soft, lo que elimina varias posibilidades). Me subo al avión en dirección a Kuala Lumpur un poco preocupado (aunque por un segundo la idea de viajar sin móvil me atrae, le pido a Juan que solicite un duplicado de tarjeta y me la envíe por mensajero al hotel). Al final la solución viene por email: al PUK que Vodafone da en la web le falta un 0 delante. Solucionado.

Kuala Lumpur

Ahora sí, aunque llueve y ya es de noche, me voy a dar un chapuzón en la piscina “sin fin” del 3er piso del hotel, justo al lado de las torres Petronas. Luego a cenar con unos amigos, que quieren ver el partido en grupo (yo después de cenar me voy a dormir, que mañana hay que madrugar para trabajar, y por mucho que me agrade el impacto económico positivo y de imagen que ganar ese partido conllevaría… la verdad es que me la pela). Buenas noches.

piscina

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